jueves, 10 de abril de 2014

LA TECNOLOGÍA Y NOSOTROS

La Tecnología como constructora del mundo artificial

El ser humano creador y destructor

Los seres humanos pueden transformar el medio para adaptarlo a sus intereses. Gracias a su inteligencia, lograron superar sus limitaciones físicas, multiplicar las posibilidades de sus sentidos, incrementar sus recursos de acción, y crear una alternativa al mundo natural que les permitiera desarrollarse: el mundo artificial.

Como ha afirmado el físico y genial escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, “antes, el pasado, el presente y el futuro eran iguales, ahora no”. Esta observación es muy oportuna al considerar la gran capacidad del ser humano para el pensamiento sintético, la habilidad para abordar la complejidad, la aptitud para la exploración, y la habilidad para tomar decisiones a partir de información incompleta.
En los últimos años se ha producido un enorme adelanto en todas las áreas de la actividad humana: transporte, comunicaciones, medicina, producciones de bienes y servicios, etcétera.
En este momento de la historia, somos capaces de transportamos a 30.000 km/hora, observar una galaxia o una nebulosa situada a 2 billones de años luz o transmitir 15.750.000 unidades de información (bytes) por milímetro cuadrado. Sin embargo, no todas las transformaciones han significado beneficios para la humanidad.





El desarrollo tecnológico nos enfrenta, entonces, a alternativas negativas.
Una, es la creación de objetos y servicios destinados intencionalmente a la destrucción o a la ruptura del equilibrio natural. La bomba atómica es un ejemplo.
La otra radica en las trampas involuntarias a las que conducen las producciones tecnológicas. Una muestra de estas trampas la encontramos en la contaminación de las aguas provocada por los desechos industriales.

De la adaptación al medio a la adaptación del medio

La historia de la evolución de la humanidad marca un pasaje gradual de la vida natural a la vida cultural cada vez más compleja. En este proceso, la técnica cumplió y cumple un papel fundamental.
Nos rodean objetos, desde los más simples a los más sofisticados.
Cada cultura utiliza, crea, desarrolla y perfecciona los elementos que necesita o desea de acuerdo con sus propias características. Sin ellos, a sus miembros les resultaría impensable vivir del modo al que ya están habituados.
Los requerimientos humanos no son necesariamente objetivos, ni son universales. A su vez, las respuestas técnicas tampoco son únicas para cada necesidad. Las diferentes culturas y épocas van impulsando nuevas técnicas, que a su vez configuran nuevos deseos o necesidades.
Los seres humanos se caracterizan por llevar una vida que excede la sola cobertura de sus necesidades básicas, como comer, vestirse, etc. El progreso tecnológico se vincula más bien con la satisfacción de otras necesidades más complejas que las meramente fisiológicas.
Cuando el medio provee satisfacción a las necesidades, deseos o intereses de los hombres y mujeres, éstos se adaptan al medio sin verse obligados a producir transformaciones (por ejemplo, la recolección de frutas silvestres).
En caso contrario, se impone la acción transformadora y se produce la adaptación del medio (por ejemplo, el riego artificial).
Ambos procesos (adaptación al medio y adaptación del medio), son producto de las diversas técnicas creadas por los seres humanos, a lo largo de la historia, para resolver problemas.
Actualmente, a partir de la necesidad de preservar nuestro planeta, se encuentran en discusión los límites que debe fijarse la tecnología en su relación con la naturaleza, y se está comenzando a obrar a partir del imprescindible respeto hacia el medio en el que vivimos.

Fuente: Santillana Tecnología 1

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